Caminatas históricas
por Liberia

Usted está aquí

Caminatas históricas por Liberia

En la primera mitad del siglo XVI Guanacaste fue visitado por exploradores y conquistadores españoles radicados en Nicaragua, con el fin de conocer y dominar el territorio. Entre ellos estaban Hernán Ponce de León, Gil González Dávila, Francisco Fernández de Córdoba, Pedrarias Dávila y Juan de Cavallón.

En un documento de 1751 aparece por primera vez el nombre de ‘El Guanacaste” aplicado al sitio en donde hoy está la ciudad de Liberia; ubicación privilegiada, a la mitad del camino entre tres regiones densamente pobladas, al norte Nicaragua (Rivas, Granada y León), al sur el Valle Central de Costa Rica (Cartago, Aserrí, Barva y Pacaca (Colón)) y al oeste Nicoya. La denominación de Guanacaste se debe a la existencia de numerosos árboles de ésta especie en el área.

El 4 de setiembre 1769 se construyó una ermita o ayuda de parroquia en Guanacaste. Veintiún años después (1790) se erigió la parroquia, nombrándose como primer cura al Presbítero Domingo Tomé de Santelis. Para el año 1815, Guanacaste (hoy Liberia) contaba con unos 1112 habitantes.

Hacia 1831, la población de Guanacaste recibió el título de Villa y en 1836, gracias a su rápido crecimiento e importancia, obtuvo la denominación de ciudad. En 1848, en pleno período republicano y en el marco de una reforma político administrativa del país, se decidió crear el Departamento de Guanacaste (provincia).

Como dato interesante en la historia de la ciudad, es la instalación de una cerca de piñuelas (luego evolucionó a alambre de púas) con portones, para proteger la ciudad del ingreso del ganado de las fincas cercanas. Esta barrera fue instalada en el año de 1870 por Rudecindo Guardia, en su calidad de Gobernador del Guanacaste, la que se mantendría en pie hasta el año de 1956. Los portones, de de madera, a dos hojas y no muy altos, estaban siempre cerrados. La gente los abría para pasar y luego los volvía a cerrar para evitar que el ganado ingresara a la ciudad. El ingreso del ganado a la ciudad suponía dos inconvenientes básicos: el primero tenía que ver con el desaseo, que los semovientes podían causar en su deambular por las calles y el otro problema residía en el hecho de que las reses lamían las paredes encaladas de las viejas casas de adobe, desgastándolas y dañándolas.

Para inicios del siglo XX ya están muy consolidados los cuatro barrios más antiguos de la ciudad, a saber: el Condega, La Victoria, Los Cerros y Los Ángeles. El actual parque central era una simple plaza, provista de un enorme árbol de Guanacaste en donde descansaba el ganado que se dirigía al interior del país.

La arquitectura habitacional más antigua de la ciudad, que todavía hoy se encuentra en pie, data de mediados del siglo XIX y está constituida por viviendas de un solo nivel en bahareque y adobe, con cubierta de teja de barro. Su línea arquitectónica muestra una clara influencia colonial y de procedencia nicaragüense, en razón de que muchas de ellas fueron construidas por maestros de obras que venían de ese país. El patio central estuvo presente en numerosas casas y servía para organizar los espacios internos: cocina, dormitorios y troja. Un elemento distintivo de la arquitectura guanacasteca, que no se encuentra usualmente en el interior de la República, es la puerta del sol que se ubicaba en las casas esquineras y consistía en una doble puerta, separada por una columna esquinera. El objetivo era controlar y aprovechar al máximo la entrada de la luz solar.

1- El Boyero

Situado en Avenida 2, Calle 16

La carreta y el boyero cobraron importancia decisiva a raíz del desarrollo cafetalero iniciado en la década de 1820. Entonces se hizo imprescindible contar con instrumentos y personas indispensables para el acarreo del grano de oro hacia el puerto de Puntarenas, con la finalidad de su exportación hacia el mercado europeo. El boyero poseía poca instrucción formal, andaba descalzo y en sus viajes se alumbraba por las noches, con una linterna de carburo. Utilizaba un chuzo (vara larga de madera de limoncillo o de espino blanco) de hasta dos metros y medio de largo por dos centímetros y medio de grueso, para guiar a la yunta de bueyes. Muy a menudo también recurría a un ‘juete”, compuesto por tres hilos de cuero trenzado, de tal manera que fuera flexible y sirviera como chilillo para azotar a las bestias. Un conjunto escultórico en homenaje al boyero guanacasteco Heriberto Rodríguez Chinchilla se instaló en el 2000 en las afueras del Hotel Boyeros. Fue realizada por el artista Johnny García Clachar. La obra presenta al boyero dirigiendo la carreta y fue elaborada con materiales de cemento, mármol y porcelana. Las dimensiones del conjunto son de 1.86 metros de alto por 6.4 metros de largo.

2- El Sabanero

Situado en Avenida 0, Calle 10

El origen del sabanero está unido al desarrollo de la hacienda ganadera guanacasteca, es representativo de esta actividad económica y del desarrollo de la sociedad guanacasteca. Toda la serie de trabajos relacionados con sus faenas, hicieron del sabanero un personaje fuerte y rudo, capaz de desarrollar los duros trabajos en el campo abierto o en el monte cerrado. Los implementos de trabajo como la albarda de cuero crudo con estribos para pie descalzo, la polaina, la cutacha, la tahona, el cacho de carbolina, así como su grito agudo, fuerte y largo utilizado para orientar a la peonada, llegaron a constituir elementos representativos de la región.

Como parte de las celebraciones del bicentenario de la fundación de Liberia, la Municipalidad quiso rendir homenaje a aquella figura llanera. El artista Néstor Zeledón Varela realizó el monumento en piedra artificial, con 1.70 metros de alto por 2.10 metros de largo, sobre un pedestal de 2.08 metros de alto, el cual se inauguró en 1969. En 1995 el Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, reconoce la labor del sabanero en la pampa guanacasteca y declara el segundo domingo de noviembre como Día del Sabanero.

3- Parque Mario Cañas Ruiz

Situado en Avenidas O y 1, Calles O y 2

Hacia 1880 ha iniciado en Costa Rica la transformación de estos espacios en parques. Para principios del siglo XX, está ocurriendo en Liberia. El hecho más llamativo es la instalación de un quisco construido por el maestro de obras y tornero Ismael Umaña Rojas que, con ese motivo, llegó desde Alajuela. La obra posee una influencia Victoriana, con una estructura de madera y detalles de ornamentación calados (Ginger bread) en el mismo material. Posee forma octogonal, diez metros de diámetro, un metro de alto y una base de concreto armado, con piso de mosaico de color rojo y blanco, cuenta con escalinatas de acceso hacia los costados este y oeste. En este quiosco, el 14 de febrero de 1936, la Banda Militar de Liberia ejecutó por primera vez la canción “Luna Liberiana” del maestro Jesús Bonilla Chavarría. En la década de 1940 se creó la tradición de las retretas en el parque, tres días a la semana. En la década de 1970 se levantó una fuente con motivo de la inauguración del nuevo acueducto y el alcantarillado. El 30 de Enero de 1975 fue bautizado con el nombre de Mario Cañas Ruiz, un polvorista, músico y compositor de la ciudad. El quiosco fue declarado patrimonio histórico arquitectónico el 26 de agosto del 2004.

4- Casa Enrique Baltodano Briceño

Situada en Avenida O, Calle 2

Otras casonas de este tipo fueron: Casa del Bejuco, Casa de El Real (la Baltodano), Casa del Asientillo (la de Mayorga), Casa de San Jerónimo y Casa del Naranjo. El inmueble es una casa de habitación en bahareque, sencilla, con poca ornamentación y de mediados del siglo XIX. En su diseño arquitectónico sobresale la altura de la cubierta y las paredes por su grosor, con el objetivo de obtener una adecuada adaptación al clima cálido. Posee un solo volumen, corredor frontal provisto de columnas, ventanas de guillotina, “puerta al sol” y un amplio solar. Posteriormente fue la residencia del doctor Enrique Baltodano Briceño.

Enrique Baltodano Briceño, considerado un benefactor social que con su bondad brindó asistencia médica sin mirar condición social, económica o política. Como un homenaje a su memoria el hospital de la ciudad fue bautizado con su nombre.

5- Iglesia de la Inmaculada concepción

Situada en Avenidas 0 y 1, Calles 0 y 1

En la década de 1920 existía una iglesia que se encontraba en muy mal estado y se tuvo que demoler. Entre 1928 y 1930 se construyó otra que contaba con una estructura de madera recubierta en sus paredes exteriores con láminas de metal con decoraciones en alto relieve. Su portada era de bloques de piedra canteada con trabajos realizados por Juan Chavarría, un hábil maestro picapedrero. Era muy angosta y alta y fue derribada en 1965, aún cuando no se encontraba en mal estado. En 1966, en tiempos del cura Luis Alonso Machado Alas (salvadoreño), se construyó la nueva iglesia. Fue diseñada en estilo Moderno por el Arq. Luis Guillermo Rojas Chávez empleando estructuras prefabricadas. Posee tres naves como símbolo de las tres divinas personas (Padre, Hijo y Espíritu Santo). El 8 de diciembre de 1972 fue consagrada por el obispo de Tilarán, Román Arrieta Villalobos. A inicios del siglo XXI, siendo Óscar Valerio Vargas el cura a cargo, se instaló la torre del campanario.

6- Antigua Gobernación

Situada en Avenida 0, Calle 0

La casona data aproximadamente de 1850 y la construyó Indalecio Maleaño y Midence, un hacendado de Rivas, Nicaragua, como su vivienda particular. En 1865 la vendió a Guadalupe Marín Sandoval y en 1895 fue adquirida por la familia de José Cabezas Bonilla, un comerciante de la ciudad, y Lupita Santos Aguirre. Para ese entonces, contaba además con un amplio solar provisto de palmeras y árboles frutales. En 1910, durante la administración de Cleto González Víquez (1906-1910) la compró el Estado para instalar ahí la Gobernación provincial y en la administración de José Figueres Ferrer (1970-1974) se le traspasó a la Municipalidad de Liberia. La edificación tiene una armazón de madera y paredes de adobes. Antiguamente poseía una balaustrada en madera, techo de teja y pisos de madera en los corredores. Hoy en día la balaustrada es de concreto, el techo de hierro galvanizado y los pisos de los corredores de mosaico. Fue declarada patrimonio histórico arquitectónico el 21 de junio de 1983.

7- Hotel Liberia

Situado en Avenidas O y 2, Calle O

La casona que hoy ocupa el Hotel Liberia se construyó a inicios del siglo XX, en bahareque, con techo de teja, patio centro y cocina provista con fogón de leña. Su primera dueña fue Sofía Acuña de Guillén, quien decidió convertirla en hospedaje. La posada contaba con un espacio adecuado para amarrar y guardar los caballos de los huéspedes, que generalmente eran comerciantes. Las habitaciones eran grandes y estaban provistas de tijeretas de lona para el descanso de los viajantes. En ellas se acomodaban para dormir varios huéspedes a la vez pues, por lo general, ya se conocían entre sí. El hotel perteneció más adelante a Secundino Fonseca y Eida Estrada Baldioceda, luego a Rafael Hurtado Rivera y David Hurtado. Desde la década de 1960 perteneció a Ángel Meza y actualmente a su hijo, Warren Meza.

8- Restaurante La Copa de Oro

Situado en Avenida 2, Calle 0

A principios del siglo XX se construyó en bahareque para ser utilizada con fines comerciales. En el lugar ha funcionado una cantina, una tienda, un almacén de abarrotes, telas y granos, y un restaurante. Quizás fue construida por Rafael Hurtado Aguirre. En la década de 1940, el negocio es alquilado por Antonio Acón Cosi a su entonces dueño David Hurtado (hijo de Rafael Hurtado). Sin embargo, unos diez años después Acón regresa a Cantón, China y vende el derecho de patente a Carlos Alón. Se dice, por tradición oral, que en este sitio el compositor Jesús Bonilla creó su famosa canción “Luna Liberiana”. A mediados del siglo XX la Copa de Oro fue la esquina más comercial de la ciudad y un sitio muy popular. Tiempo después, David Hurtado le vendió la propiedad a Rafael Acón (Won) Chan sobrino de Antonio Acón. Hoy pertenece a sus herederos Johnny, Jenny y Edwin Won Ma.

9- Casa Francisco Mayorga Rivas

Situada en Avenida 2, Calle O

A fines del siglo XIX se construyó en bahareque la casona que perteneciera a Francisco Mayorga y Ninfa Santos. Por su estilo y características es representativa de la arquitectura vernácula de la ciudad de Liberia. Se le conoció como la casona de la Hacienda El Asientillo. Sin embargo, hoy en día el edificio se encuentra fraccionado en una casa y cinco locales comerciales. Mayorga fue un político que llegó a ocupar el cargo de Gobernador de Liberia y diputado al Congreso de la República. A la muerte de Mayorga la vivienda quedó en manos de sus hermanas, Susana y Celina, en calidad de usufructo mientras vivieran, pues él había decidido donarla a la Junta de Educación de Liberia. Francisco Mayorga legó también terrenos para la construcción de la Biblioteca Pública, el gimnasio, el kínder y la Escuela de Aplicación. Los distintos aposentos de la edificación dan a un corredor interno y a un patio central. Según la tradición oral, Augusto César Sandino visitó en alguna ocasión a Francisco Mayorga en ésta vivienda.

10- Casa Familia Zúñiga Clachar

Situada en Avenidas 2 y 4, Calle O

La casa de bahareque y mampostería se construyó a fines del siglo XIX y ha tenido un sinnúmero de dueños, entre los que se cuentan: Lucía Mena, Antonio Ruiz Centeno, Angélica Alvarado Ruiz y Manuel Li. Éste último vendió en 1943 la casona a Miguel Ángel Zúñiga Rovira y su esposa Emilia Clachar Hurtado. A principios del siglo XX la vivienda fue sometida a un proceso de cambios y mejoras que implicaron la instalación de molduras en madera calada para los marcos de puertas y ventanas. En las ventanas se instalaron contraventanas de celosías de madera de doble hoja. El zócalo recibió un enchape de piedra canteada. En el cielorraso de la sala se instaló un lienzo alegórico circular ornamentado con ángeles, palomas y flores elaborado por un artista de apellido Moore. Estilísticamente la vivienda muestra una influencia del Neoclásico. Fue declarada patrimonio histórico arquitectónico el 20 de julio de 1999.

11- Casa Familia Clachar Seravalli

Situada en Avenida 4, Calle O

A principios del siglo XX, en el sitio se ubicaba un corral de ordeño perteneciente a Baltasar Baldioceda, cuya vivienda ocupaba el terreno contiguo (hoy casa familia Espinar Rivas). En 1938 David Clachar González y María Angélica Baldioceda (Leca) decidieron construir una residencia en el terreno. El diseño arquitectónico en bahareque correspondió al lng. Max Effinger, quien también supervisó la construcción del cuartel militar, mientras que el maestro de obras fue Santiago Gutiérrez. Don Vico, como se le conocía, fue el primer perito que tuvo el Banco Nacional y recorría todo Guanacaste a caballo como parte de su oficio. Por un tiempo la vivienda estuvo alquilada a Dietrich Alexander Beherens Clarenbac y su esposa Ana María Meltzer (suizo-alemanes). Al fallecer Don Vico la casa quedó en manos de su hijo Álvaro Clachar y su esposa Ida Seravalli. Desde febrero del 2007 la artista Karen Clachar realiza, en sus paredes externas, una instalación mural de fotocopias de documentos y fotografías que recuerdan la historia y personajes de la región.

12- Casa Familia Espinar Rivas

Situada en Avenidas 4 y 6, Calle 0

La vivienda data de fines del siglo XIX, cuando Baltasar Baldioceda mandó construirla para ocuparla como residencia. La misma fue construida en bahareque por el maestro de obras Fausto Morales. Con el tiempo, en la década de 1950, la casona pasó a manos de su nieta Grace Baldioceda Bonilla, quien decidió dividirla en tres casas. Residió en la parte central y alquiló las otras dos. En 1980 Evelio Espinar Pascual y Magda Rivas Loaiciga compraron la propiedad y procedieron a unificarla nuevamente. Los trabajos estuvieron a cargo de Belisario Sotela, un reconocido maestro de obras de la ciudad. Se restituyeron los espacios originales y se diseñó una amplia y esplendida sala en medio de los jardines del antiguo solar. Posee pisos de madera en los dormitorios y hermosos pisos de mosaico con diseños geométricos en los pasillos.

13- Casa de la Cultura

Situada en Avenida 6, Calle 1

La casa data de la década de 1830 y es una construcción de bahareque y madera, techo de teja y puerta del sol. A principios del siglo XX perteneció a una familia de apellido Gorgona y posteriormente pasó a manos de la Municipalidad de Liberia. En la década de 1980 fue inscrita ante el Registro de la Propiedad a nombre del Instituto de Guanacaste, pero inmediatamente se firmó un convenio con la Asociación para la Cultura de Liberia, con el objetivo de montar un museo y Casa de la Cultura. El 8 de setiembre de 1990, se creó el Museo del Sabanero, con el fin de rescatar y difundir todo lo relativo a la actividad de este trabajador del campo. Lamentablemente, este museo hoy se encuentra cerrado. La propiedad fue declarada patrimonio histórico arquitectónico el 3 de abril de 1989.

14- Antigua Casa Rodríguez Caracas

Situada en Avenida 2, Calle 1

Hacia fines del siglo XIX se construyó la enorme Casona en bahareque y con puerta del sol. En 1880 pertenecía a Emilio Hurtado y Cecilia Hurtado, quienes habían emigrado de Nicaragua. En sus inicios, en la ciudad de Liberia cada cuadrante se dividía en ocho grandes parcelas. Esta edificación conserva las dimensiones originales. El 11 de abril de 1945 se fundó el Instituto de Guanacaste, siendo el único colegio de secundaria de toda la provincia. En la década de 1950, la institución arrendó la mayor parte de la edificación para albergar el centro educativo. Para ese entonces la propiedad pertenecía a Manuel Rodríguez Caracas, un abogado nacido en Rivas de Nicaragua, y que compuso el famoso pasillo “He Guardado”. En las décadas que van de 1960 a 1980 también estuvo alquilado a la Escuela Normal Rural de Guanacaste y al Estanco del Consejo Nacional de la Producción. Hoy en día el arrendatario más importante es el Abastecedor Tito.

15- Escuela Ascensión Esquivel

Situada en Avenidas 0 y 2, Calle 1

A fines del siglo XIX la ciudad contaba con un modesto caserón de adobes, que funcionaba como escuela en lo que anteriormente fue el hospital. En 1904, durante el gobierno de Ascensión Esquivel Ibarra (1902-1906), se adquirió un terreno perteneciente a Paulino Dubón Ulloa para levantar el centro educativo. El maestro constructor fue el italiano Francisco Rossino Bertoz y se levantó a dos pisos, con paredes de bahareque. De acuerdo con la usanza de la época, inicialmente la escuela estuvo separada en una sección para varones y otra para niñas. En 1925, su director Eduardo Arata instaló en la fachada un reloj importado de Alemania. En la administración de León Cortés Castro (1936-1940) le escuela fue remodelada y ampliada, según diseño del Arq. José María Barrantes Monge. Fue declarada patrimonio histórico arquitectónico el 4 de junio de 1990.

16- Restaurante El Rústico Toro Negro

Situado en Avenida 0, Calle 1

Hacia 1868 se construyó la vivienda en adobes, con columnas y horcones de pochote. Posee corredor interno y patio central. Sus primeros dueños fueron Arístides Baltodano Briceño y su esposa Belén Guillén Acuña. El nombre de dos de sus hermanos les fue otorgado al Hospital de Liberia (Enrique Baltodano Briceño) y al Estadio Municipal de Liberia (Edgardo Baltodano Briseño), en reconocimiento a sus méritos. Hasta inicios de la década de 1930 fue casa de habitación. En la década de 1940 fue la sede de la Unidad Sanitaria. En la década de 1950 se instaló una fábrica de hielo (la primera de la ciudad) y de mantequilla. En 1990 desapareció la hielera. Actualmente es el restaurante Rústico Toro Negro.

17- Casa Familia Muñoz Fonseca

Situada en Avenida 0, Calle 5

En 1906 la propiedad con una casa perteneciente a Gustavo Duarte y Máxima Ortega fue adquirida por Amelia Paniagua Ruiz. Es probable que en la década de 1910 se demoliera la vivienda y en su lugar se construyó la actual, a dos niveles y con paredes en bahareque. Se dice que el maestro constructor fue Marcos Umaña. En 1928 fue vendida a Abel Mayorga Rivas, procurador judicial de Liberia y éste se la vendió a Rafael Hurtado Aguirre y Concepción Rivero Baldioceda. Más tarde fue heredada por su hijo David Hurtado Rivera. Finalmente, en el 2000 la adquirió la familia compuesta por José Joaquín Muñoz Bustos y Eida Fonseca Estrada. Estilísticamente la casona posee una influencia del estilo Victoriano caribeño, rompiendo con el paisaje edilicio de la ciudad. Posee un balcón y corredor frontal, con trabajos de ornamentación en madera, resaltando los trabajos en petatillo.

18- Casa Esperanza Castrillo Rovira

Situada en Avenida 0, Calle 5

De acuerdo con la tradición oral, la vivienda se construyó entre 1840 y 1845. En la primera mitad del siglo XX perteneció a Adela Villalobos pero en 1938 la vendió a María Castrillo por motivos de viaje. Posteriormente pasó a manos de su hijo Rafael Castrillo y luego a su nieta Esperanza Castrillo Rovira. Durante mucho tiempo en una parte de la vivienda funcionó un comercio. Es una edificación de diseño tradicional, levantada en adobes con techo de teja y posee un amplio solar. No posee cielorraso y al ser esquinera cuenta con un corte de chaflán. El piso era de madera pero en tiempos de la familia Castrillo se cambió por otro de chiltepe (ladrillo cocido con cemento).

19- Casa Familia Álvarez Berger

Situada en Avenida 2, Calle 5

En 1920 Juan Berger Villegas, sastre de profesión, y su esposa Victoria Castro Hernández adquirieron un amplio solar sembrado de árboles frutales. En 1922 contrataron a Leandro Girón como maestro de obras, para que levantara una vivienda con horcones de madera, paredes de bahareque, puerta del sol y techo de teja de barro. Las puertas, ventana y piso serían de madera. Un elemento que se retomó en la fachada, típica de la vivienda tradicional guanacasteca, fue la puerta al sol. En 1960 la vivienda fue traspasada a su hijo Juan Berger Castro y Socorro (Nany) Garnier Fuentes. En 1988 la vivienda fue heredada a Lidieth Berger Garnier y su esposo Johnny Álvarez. Con ellos la vivienda fue sometida a un proceso de restauración y reacondicionamiento para resaltar sus valores estéticos y funcionales, sobre todo en su parte interna. Años después se le retiró el techo de tejas por el peligro que implicaba su peso y lo reemplazaron por láminas de hierro galvanizado.

1- Rodolfo Salazar Solórzano

Situado en Avenida 1, Calles 9 y 11

Rodolfo Salazar Solórzano (1908-1982) fue hijo de Virgilio Salazar y de Dulía Solórzano. Poeta, ensayista, educador y político liberiano. Fue conocido en la comunidad como “don Fito”. Se graduó como docente en la Escuela Normal de Heredia. Como maestro laboró en Sardinal, Liberia y Filadelfia. En 1930 contrajo matrimonio con Luz Girón García. En la década de los años 1940 se desempeñó como Visitador de Escuelas en Carrillo y Santa Cruz, y a partir de 1962 fue profesor en el Instituto de Guanacaste. Gran admirador de los escritos de Rubén Darío, fue Gobernador de la Provincia de Liberia y diputado por el Partido Republicano, durante el Gobierno de Teodoro Picado (1944-1 948).

En 1985 como un homenaje a su memoria se creó el Parque Rodolfo Salazar Solórzano, contiguo a la Ermita de la Agonía, y se erigió una estatua en concreto de un metro de alto, encargada por el Club Rotario de Liberia al escultor Johnny García Clachar.

2- Casa Las Luisas

Situada en Avenida 0, Calle 11

Aparentemente la vivienda se construyó en 1906 y sus primeros dueños fueron un matrimonio nicaragüense conformado por Ramón Martínez y María Martínez. Con el fallecimiento de ambos la casa pasó a manos de Maximiliano Alvarado y Mercedes Salazar Martínez; luego fue heredada por su hija Luisa Adela Alvarado Salazar. Hasta 1992 siempre estuvo alquilada a familias de escasos recursos. Sin embargo, al ser adquirida por la Asociación para la Cultura de la Subregión Liberia ese mismo año, fue desocupada y restaurada en el 2000. Cuenta con paredes de bahareque y techo a dos aguas de teja. Internamente son dos pequeñas piezas comunicadas entre sí y cuya fachada da al costado sur de la ermita de la Agonía, formando un conjunto armónico.

3- Casa Julio Leiva Muñoz

Situada en Avenida 0, Calle 9

A fines del siglo XIX se levantó la vivienda en bahareque y madera. En la década de 1930 perteneció a Luis Padilla que instaló en parte de la casa una barbería atendida por él. En la década de 1950 su propietario fue el poeta liberiano Rodolfo Salazar Solórzano y su esposa Luz Girón García. Posteriormente fue heredada a una de sus hijas, Zeneida Salazar Girón casada con Jorge Díaz Leal y luego a sus hijos Francisco y Jorge Díaz Salazar. En el 2008, estos últimos vendieron la vivienda y otra propiedad adyacente a Julio Leiva Muñoz. Posee una cubierta de teja sobre láminas de hierro galvanizado, cielorrasos de madera, piso de cemento lujado y puerta esquinera de chaflán.

4- Ermita de Nuestro Señor de la Agonía

Situada en Avenida 0, Calles 9 y 11

En 1850 el gobierno le concedió a Baltasar Baldioceda Estrada, Gobernador de Liberia, la licencia respectiva para que pudiera recoger las limosnas necesarias para construir una ermita. Existen dos versiones acerca de la adquisición del terreno: la primera, que lo donó el mismo Baldioceda y la otra, que se le compró a Ocaria Centeno. La construcción en adobes inició en 1854, se interrumpió a causa de la Campaña Nacional (1856-1857) y se terminó a fines de 1865. El 6 de enero de 1866 se celebró la primera misa. La edificación es de adobes, cubierta de teja y piso de losetas de barro. Su diseño es un reflejo de la arquitectura colonial y el estilo Neoclásico.

En la portada sobresalen las pilastras barrocas, columnas jónicas adosadas y tapicheles griegos. El frontón está provisto de copones y un rosetón de influencia gótica en el tímpano de la fachada. Internamente carece de cielo raso y presenta dos filas de siete columnas de madera con pedestal de ladrillo para conformar una nave central. El presbiterio está provisto de una balaustrada de madera y una antigua pila bautismal. Las campanas y la imagen del Cristo de la Agonía (traída de Nicaragua) fueron donadas por Baltasar Baldioceda. Desde 1882 la ermita es el centro de la tradición de la Pasada del Niño Dios, que se verifica cada 24 de diciembre. En el 2006 se restauraron los reclinatorios de madera que tienen una antigüedad de más de cien años. La ermita se ha convertido en un museo de arte religioso que muestra esculturas, cuadros, textiles y muebles del siglo XIX. Fue declarada patrimonio histórico arquitectónico el 9 de noviembre de 1999.

5- Casa Susana Rivera Rovira

Situada en Avenida 1, Calle 9

La vivienda en bahareque puede haber sido construida en la década de 1920, por Ulpiano Sotela, un hábil maestro de obras de la ciudad. En 1930 fue adquirida por la familia de Rafael Rivera Baldioceda y Rafaela Rovira Ruiz, faltándole algunos detalles, que fueron concluidos por sus nuevos dueños. En la actualidad pertenece a su hija Susana Rivera Rovira, maestra pensionada de dibujo. La vivienda con puerta del sol, originalmente carecía de cielorraso y tenía piso de tierra. Con el paso del tiempo se le instaló un cielorraso y se cementó el piso. Resaltan en las paredes internas los horcones en pochote, que cumplen una función estructural.

6- Casa Familia Estrada Barrantes

Situada en Avenidas 1 y 3, Calle 7

A inicios de la década de 1940, Félix Arburola y su esposa Pilar Carranza, construyeron la vivienda. Es una edificación en bahareque diseñado y levantada por el maestro constructor Ulpiano Sotela. La vivienda, con algunos elementos del Neoclásico, es conocida por muchos como “casa de las muñecas”, por las molduras decorativas estilo Art Noveau, que se ubican en la parte superior de los marcos de la puerta y las ventanas de su fachada. La propiedad pasó luego a manos de la familia formada por Evangelista Estrada Rivas y Argentina Barrantes Sibaja. Posteriormente ha sido ocupada por un restaurante, un local para clases de baile, un gimnasio y, más recientemente, una iglesia protestante.

7- Antigua Comandancia de Plaza

Situada en Avenidas 1 y 3, Calles 2 y 4

El primer cuartel de la ciudad se ubicó en el sitio en donde hoy día se localiza el Banco de Costa Rica, pero no reunía las condiciones necesarias. La construcción del nuevo cuartel inició en la administración de Ricardo Jiménez Oreamuno (1932-1936) y concluyó durante el gobierno de León Cortés Castro (1936-1940). El diseño Art Decó de la fortaleza en concreto armado, correspondió al Arq. José María Barrantes Monge y la dirección de los trabajos al Ing. Max Effinger. Fue inaugurada el 20 de enero de 1940 y es un cuadro amurallado, cuya fachada principal da al sur. Cuenta con amplios corredores en forma de “U” y una cubierta de losa de concreto periférica, que conduce a los torreones instalados en sus esquinas. Además, poseía dormitorios para la tropa, almacén de armas, baños, habitación para el comandante, oficinas, biblioteca, bodega, cárcel pública y patio central. Desde el 2006 existe el proyecto de convertirla en el futuro Museo Chorotega. Fue declarada patrimonio histórico arquitectónico el 17 de diciembre de 1998.

8- Biblioteca Pública Francisco Mayorga Rivas.

Situada en Avenida 3, Calle 4

En 1935 se fundó la Biblioteca Pública de Liberia bajo la dirección de Secundino Fonseca Obando. Con el paso de los años la institución tuvo diferentes sedes. En sus inicios, una de las principales fuentes que acrecentó su acervo documental, consistió en la donación que hizo Francisco Mayorga de su biblioteca privada. El 15 de setiembre de 1984, finalmente se pudo inaugurar la actual planta física, gracias al aporte económico público y privado, en un terreno donado por el Club de Leones y la Municipalidad de Liberia a la Junta de Educación. La edificación se levantó en bloques de concreto, con base en un diseño del Arq. Guillermo Navarro Mairena.

9- Francisco Mayorga Rivas

Situado en Avenida 3, Calle 4

Francisco Mayorga (1862-1940) nació en San Marcos de Nicaragua. Siendo un adolescente emigró a Liberia con su familia. En San José se graduó de abogado en la Escuela de Derecho. La política fue una de sus grandes pasiones. En 1905 creó el movimiento político regional “Unión Guanacasteca” y luego el de “Confraternidad Guanacasteca”. Ejerció como Gobernador de Guanacaste en los períodos 1914-1917 y 1919-1920; fue nombrado diputado al Congreso de la República de 1920-1932. Promovió, redactó y dictaminó proyectos que beneficiaban el desarrollo de la agricultura, la ganadería, la industria, la educación y las obras públicas. Emplazó la primera planta eléctrica en Liberia, instaló las primeras fábricas de candelas, jabón, hielo (todas en su casa) y un molino para moler café. Luchó por el voto femenino y fundó la Biblioteca Pública de Liberia con la donación de muchos libros. Declarado Benemérito Hijo de Liberia. Donó su vivienda a la Junta de Educación de la ciudad. Un busto escultórico dedicado a su memoria se levantó en los jardines de la Biblioteca Pública de la ciudad de Liberia, bautizada con su nombre. Fue elaborado en concreto por el artista Johnny García Clachar y posee una altura de 63 centímetros.

10- Parque Héctor Zúñiga Rovira

Situado en Avenidas 1 y 3, Calles 6 y 8

El 7 de junio de 1913 nació Héctor Zúñiga Rovira en la ciudad de Liberia. En 1937 se graduó como ingeniero agrónomo. Además, fue músico y compositor de temas relacionados con su Guanacaste natal, entre ellos “Amor de temporada” y ‘El huellón de la carreta’. Por este motivo, el 23 de julio de 1993, la Municipalidad de Liberia le confirió el título de Hijo Ilustre de Guanacaste”. El terreno fue donado por Francisco Mayorga a la Municipalidad de Liberia. En el centro del solar se ubica un enorme árbol de Guanacaste (enterolobium cyclocarpum), que puede tener una antigüedad cercana a los doscientos años. Posee una copa de unos 40 metros de ancho y un tronco de 5 metros de circunferencia.

Planeando su viaje a Costa Rica

Logo